Latest Comments

No hay comentarios que mostrar.

Convocadxs por el proyecto “La edición en la era de redes” de la Universidad Nacional de Quilmes, este libro compilado por Verónica Luna y Daniel Badenes, reúne tanto investigadorxs como editorxs y gestorxs de ferias que forman parte del universo de la edición independiente. El epílogo fue escrito por Alejandro Dujovne, se lo compartimos a modo de anticipo de este polifónico libro.

Para inicios de la década de 2000 el mundo del libro ya se había pertrechado del arsenal conceptual necesario para interpretar y actuar ante los intensos cambios que estaba atravesando. Palabras como “concentración”, “extranjerización”, “edición independiente”, “bibliodiversidad” y “financiarización”, se propagaron y fueron apropiadas rápidamente alrededor del mundo por editores y especialistas. Por supuesto, la mayor parte de estos términos no provenían ni eran exclusivos del mundo editorial, ya que tampoco lo eran los procesos que buscaban evidenciar. Otros sectores de la economía y de la cultura atravesaron transformaciones similares. Pero en cada uno de ellos el cambio tuvo modulaciones propias que precisaban de un lenguaje propio. Como lo atestiguan André Schiffrin y Mario Muchnik, alcanzar ese lenguaje en el caso del libro demandó, primero, sufrir en carne propia las veloces mutaciones de las reglas de juego, luego, atar cabos, relacionar experiencias geográficamente distantes pero idénticas en su lógica y descubrir regularidades, para finalmente, sí, entender la modalidad específica que estos fenómenos adquirían en el universo editorial, y comprender sus efectos sobre la producción literaria e intelectual, sobre los modos de circulación de las obras, y sobre las condiciones laborales de los y las trabajadoras del sector.

Quienes estudiamos el devenir del libro y sus alrededores nos dedicamos a probar el alcance de estas nociones, extender sus posibilidades a través de casos disímiles, y precisar sus sentidos cuando su nivel de generalidad obtura más de lo que ilumina. Desde hace algunos años, sin embargo, es posible notar un paulatino agotamiento de su poder analítico y de su capacidad para movilizar identidades culturales y animar acciones editoriales. Esto es resultado menos de su repetición y su uso indiscriminado, que de la irrupción de fenómenos que parecieran escapar al radio de estos conceptos. Nuestras lentes, tan potentes y precisas hasta hace unos años, ahora parecieran dejar afuera parte de lo que acontece. Sería un error deshacernos de ellas a la espera de descubrir novedades radicales que den por tierra todo lo que conocemos. Se trata, en realidad, de encontrar otros cristales que nos ayuden a identificar y comprender los cambios, y sumarlas a nuestro aparato teórico y analítico. Este libro es, precisamente, un ejercicio en esa dirección.

De estas nociones, me interesa detenerme primero en la categoría que organiza este volumen, la de “edición independiente”, luego pasar a considerar el lugar del Estado y la política pública, y por último hacer una referencia a la diversificación de los de modos de comercialización. Las dificultades analíticas y políticas de la categoría “edición independiente”, reiteradas en los distintos capítulos que conforman este libro, nos recuerdan a aquellos juegos de ilusión óptica formados por una cuadrícula y una serie de puntos en los que cuando miramos la imagen de forma superficial vemos todos los puntos, pero que cuando nos detenemos en alguno de ellos el resto desaparece. Así, la edición independiente pareciera existir solo cuando tomamos distancia y observamos el espacio editorial en su conjunto. Allí vemos al amplio universo de pequeñas y medianas editoriales, en su mayoría de capitales nacionales, que se definen por oposición a las grandes empresas editoriales de capitales transnacionales más o menos anónimos. Sin embargo, cuando concentramos nuestra atención en alguno de los sellos, parte del resto se desvanece y el grupo, que tan nítidamente reconocíamos segundos atrás, pierde consistencia. Si por un lado la categoría “edición independiente” nos ha servido para entender la estructura del campo editorial y de buena parte de su dinámica general, y ha permitido a los editores construir identidades colectivas y movilizar recursos simbólicos y materiales, por el otro, se ha mostrado limitado a la hora de comprender la multiplicidad de objetivos, intereses, deseos y sensibilidades concretas que mueven a los editores en su día a día. Esta insuficiencia conceptual se ha hecho más evidente en los últimos años con la proliferación de sellos, el afianzamiento y creciente profesionalización de parte importante de estos, el desarrollo de prácticas asociativas, la diversificación en los modos de comercialización, y el impacto de las nuevas tecnologías en la producción, circulación y comunicación. Reducir las múltiples formas en que se manifiestan y actúan los valores, afectos y prácticas en esta porción del espacio editorial a su carácter “independiente”, implicaría anteponerle a la realidad una categoría analítica y de ese modo autolimitarnos en la comprensión de su complejidad. En este sentido, los textos reunidos en este volumen no solo no intentan suprimir ni evadir la dificultad que comporta esta categoría, sino que, por el contrario, avanzan en exploraciones conceptuales y metodológicas que buscan hacer más inteligible la dinámica de estos productores culturales.

La transformación del paisaje editorial argentino reciente, y en particular de la zona que llamamos “independiente”, se debe a muchos factores que en ocasiones se solapan, en otras se potencian y en otras, incluso, se anulan. Uno de los más importantes es el papel del Estado. No obstante su evidente relevancia, las formas de intervención y de repliegue del Estado argentino en el ámbito de la edición y la lectura han sido poco estudiadas, o al menos no con la amplitud que corresponde a su rol histórico y contemporáneo. El interés por la acción del Estado se ha concentrado en los períodos dictatoriales o de mayor autoritarismo, en los que su intervención sobre la vida cultural fue más directa y extendida. Si bien la censura, el cierre de editoriales, la persecución y el asesinato de editores, escritores e intelectuales dejaron marcas indelebles en el devenir cultural y político del país, y es imprescindible saber más acerca de esos pasajes traumáticos, lo cierto es que también precisamos conocer mejor qué sucedió en los períodos de estabilidad democrática cuando, entre otras cosas, los principales representantes del sector contaban con mayor libertad para participar e incidir en la agenda política.

Conocer en detalle las políticas públicas y regulaciones que se implementaron, especialmente desde 1983 en adelante, así como las formas en que se decidieron, resulta indispensable para entender en qué medida los rasgos que definen a la edición argentina contemporánea son el producto más o menos directo de las modalidades históricas de acción estatal. En otras palabras, perder de vista el papel del Estado en el análisis del funcionamiento del mercado editorial, o, peor aún, concebirlo como un agente externo que cada tanto irrumpe en el mundo cultural para controlarlo o desvirtuarlo, impide reconocer cuánto de la configuración singular de la edición en Argentina responde a las maneras sedimentadas de acción estatal. Esto es difícil de advertir cuando se estudia el funcionamiento de la edición en un período temporal muy acotado. En estos casos, lo primero que emerge son las posiciones y oposiciones de y entre editores, y se oscurecen las condiciones estructurales singulares sobre las que operan estos actores. Los estudios que adoptan una perspectiva de mediano y largo plazo, y que incorporan en su indagación la variable estatal, o los estudios comparativos entre dos o más mercados nacionales, se encuentran en mejores condiciones para identificar los efectos de las acciones estatales sobre las formas de producción, circulación y acceso al libro. Si bien la relación entre Estado y edición no ocupa el centro de estudio o reflexión de ninguno de los capítulos que componen este libro, en varios la política pública está tematizada. Este paso, que seguramente ganará relevancia en la agenda de investigación de los próximos años, resulta necesario para revisar las principales categorías analíticas y políticas con las que hemos pensado hasta aquí las lógicas de producción editorial “independiente”.

Un ámbito donde se conjuga tanto la presencia como la ausencia del Estado en la configuración de la edición argentina es en la comercialización. En buena parte de los capítulos que integran este volumen se hace mención y describen las vías y estrategias de comercialización más utilizadas por los “editores independientes”: librerías, ferias de distinto tamaño, tipo y ubicación, y creación de colectivos editoriales para reducir costos y garantizar una mejor presencia en las ferias y, en algunos casos, mejorar la distribución. Por lo general se presenta a estas experiencias como ejemplos virtuosos de deseo, audacia y tesón. Y en efecto, esos rasgos están presentes. Pero no se trata solo de la voluntad y la creatividad de los editores o de cómo el instinto de supervivencia los empuja a agudizar la imaginación y a crear ferias, fundar librerías, y organizar sus propias empresas de distribución. A la par de eso, o, mejor dicho, subyacente a estas acciones podemos identificar al Estado en al menos dos sentidos muy notorios. En el primer caso se trata de la sanción de la ley de precio fijo o uniforme sancionada a fines de 2001. Esta ley fue y sigue siendo clave para resguardar a la “librería independiente” de la competencia en base a precios que hubieran llevado adelante las cadenas o las grandes superficies como los supermercados, tal como sucede hoy en la mayor de parte de los países que carecen de esta ley. Para su nacimiento y, sobre todo, su desarrollo, las “editoriales independientes” precisaron de la existencia de un amplio sistema de “librerías independientes” que exhibieran y vendieran sus libros. Ingresar a una cadena de librerías es más difícil. Solo es posible hacerlo cuando se cuenta con un catálogo amplio y con títulos que garanticen un mínimo de ventas superior al que pueden esperar la mayoría de las “librerías independientes”. De este modo, la ley de precio fijo fue decisiva para el desarrollo actual de la “edición independiente”.

Por contrapartida, la ausencia de regulaciones o políticas públicas tendientes a resolver la fuerte asimetría espacial en materia de producción, circulación y acceso al libro hace que esa misma “edición independiente” haya descubierto límites a su expansión, y que haya encontrado en las ferias en las provincias una de sus principales estrategias de visibilización y comercialización. En efecto, el fuerte déficit de librerías en la mayor parte de las provincias hizo de las ferias uno de los principales canales de acceso al libro para una porción significativa de los lectores del país. Podría afirmarse que la multiplicación de ferias es un signo de -o una solución ante- los desequilibrios del mercado y la ausencia del Estado: al desarrollar este “músculo ferial”, que ha sido clave en sus posibilidades de crecimiento, estas editoriales “hicieron de necesidad virtud”. Al igual que lo que ocurre con la ley de precio fijo, aunque en este caso por omisión, observar el vínculo entre ferias y el déficit de librerías a nivel nacional nos permite apreciar los modos en que el desarrollo, e incluso las prácticas mismas, de la “edición independiente” están fuertemente condicionadas por el papel del Estado. Reconozco, por supuesto, la dificultad y los riesgos analíticos que entraña incluir como variable la ausencia de algo, en este caso del Estado. Pero ciertamente, considero que, por su peso en la organización de la producción, difusión y valoración social de los bienes culturales, es preciso aventurarnos en hipótesis de esta clase, necesarias para ampliar y complejizar nuestras conjeturas y comprensión acerca del funcionamiento de la edición argentina. Tal como lo hace, en muchos sentidos, este libro.

Alejandro Dujovne

En las primeras dos décadas del siglo XXI proliferaron en la Argentina centenares de pequeñas editoriales, usualmente llamadas “independientes”. Este libro propone una mirada panorámica y polifónica sobre ese sector, que se detiene en aspectos económicos y organizativos, en momentos y perspectivas del trabajo editorial que definen el catálogo, y en los ámbitos de circulación y formación de comunidades de lectura.

Las autoras y autores
Dani Badenes – Sofía Castillón – Joaquin Conde – Paula Cuestas – José de Diego – Alejandro Dujovne -Nestor Gonzalez – Pablo Amadeo González – Lea Hafter – Rodolfo Iuliano – Denise Koziura – Carolina Muzi – Natalia Ortiz Maldonado – Víctor Malumián – Cristian Molina – Bianca Racioppe – Matías Reck – Samanta Rodríguez – Ezequiel Saferstein – Verónica Stedile Luna – Daniela Szpilbarg – María Guillermina Torres – @Gustavo Velázquez – Marilina Wilkins

tags
categories
Sin categoría

Comments are closed